Juan Fernando Muñoz, secretario general de Salud Digital, Información e Innovación del Sistema Nacional de Salud, analiza el avance en transformación digital de la sanidad pública española tras la inyección a las comunidades autónomas, entre 2021 y 2024, de 626 millones de euros procedentes de los fondos europeos; un montante enmarcado en la Estrategia de Salud Digital que el directivo califica de “relevante para acompañar a los presupuestos TIC de las propias comunidades”, y que será preciso mantener en el futuro, dice, reforzando también el personal de tecnologías digitales, de gestión y sanitario.
Juan Fernando Muñoz, secretario general de Salud Digital, Información e Innovación del Sistema Nacional de Salud, recuerda, respondiendo por correo electrónico a unas preguntas realizadas por COMPUTERWORLD en el marco del ‘Especial Sanidad’ que publica con la colaboración de la Sociedad Española de Informática de la Salud (SEIS), que entre 2021 y 2024, dentro de la Estrategia de Salud Digital, se han transferido a las comunidades autónomas un total de 626 millones de euros, “un importe relevante para acompañar a los presupuestos TIC de las propias comunidades”.
No obstante, el responsable lamenta que se haya producido un “cierto efecto de cuello de botella en la capacidad de actuación de las comunidades autónomas y del propio Ministerio en la medida en que no se ha producido el refuerzo del personal (de tecnologías digitales, gestión y sanitario) imprescindible para continuar con los proyectos propios y asumir los derivados de la Estrategia”. “En los próximos años debemos asegurar un crecimiento anual del presupuesto digital en sanidad alineado con el ritmo de inversión de estos cuatro años previos y un refuerzo de los recursos humanos”, afirma.
Según el último ‘Índice SEIS’, el presupuesto destinado a las TIC en sanidad por parte de las comunidades autónomas alcanzó el pasado año 848 millones, un 3,97% menos que en 2023. Este montante apenas supone un 1% del gasto total en sanidad del país. ¿Qué opina de estas cifras?
Las cifras de inversiones en TIC deben ponerse en el contexto temporal y organizativo en el que se producen y no se pueden desvincular del resto de recursos, particularmente humanos, con los que se cuenta en el área de las tecnologías digitales.
Desde 2021 hasta 2024 y dentro de la Estrategia de Salud Digital se han transferido de manera efectiva a las comunidades autónomas un total de 626 millones de euros, lo que supone un importe relevante para acompañar a los presupuestos TIC de las propias comunidades. Estos fondos transferidos están ligados en todos los casos a resultados y plazos temporales que deben ser cumplidos por las comunidades autónomas, fundamentalmente con los mismos equipos técnicos, administrativos y funcionales con los que cuentan para todos los demás proyectos que llevan a cabo.
Por tanto, hay un cierto efecto de cuello de botella en la capacidad de actuación de las comunidades autónomas y del propio Ministerio en la medida en que no se ha producido el refuerzo del personal (de tecnologías digitales, gestión y sanitario) imprescindible para continuar con los proyectos propios y asumir los derivados de la Estrategia.
Por otro lado, en la medida en que dentro de la Estrategia se están acometiendo soluciones compartidas, uno de los resultados esperables es una mayor eficiencia en el uso de los recursos. Sin embargo, esa disminución es preocupante si la contemplamos como una tendencia de futuro porque todos los desarrollos que en estos momentos se están haciendo (en la digitalización de la atención primaria, en la monitorización remota, el diagnóstico por imagen, la red únicas, el apoyo a los profesionales mediante inteligencia artificial…) van a conllevar la necesidad de mantener en operación esos sistemas, garantizar su disponibilidad 24×7 y asegurar su adaptación al ritmo de cambio de la tecnología y a las nuevas obligaciones legales derivadas de la normativa europea.
En resumen, en los próximos años debemos asegurar un crecimiento anual del presupuesto digital en sanidad alineado con el ritmo de inversión de estos cuatro años previos y un refuerzo de los recursos humanos con perfiles multidisciplinares capaces de obtener el máximo partido posible de esas inversiones, así como asegurar su mantenimiento y operación.
El informe de 2024 pone de manifiesto la relevancia de los fondos europeos transferidos el pasado año por parte del Ministerio de Sanidad. ¿Qué suponen estos fondos para impulsar la modernización tecnológica del Sistema Nacional de Salud?
Ya se ha transferido a Red.es la parte del Ministerio de Sanidad, unos 84 millones. Junto con los 129 millones de fondos FEDER, Red.es será quien ejecute de manera territorializada los proyectos que se definen con las comunidades autónomas en la Comisión de Salud Digital.
Los fondos, como antes comentábamos, suponen un verdadero acicate en la digitalización del SNS, no sólo por su cuantía sino por la forma de trabajo con la que se están desarrollando. Los proyectos se definen conjuntamente y se parte de lo desarrollado por las comunidades autónomas más avanzadas en cada una de las áreas, que son quienes se encargan de liderar el desarrollo del resto. De esta forma, prácticamente todas lideran y son lideradas en diferentes áreas, bajo un marco común metodológico y de coordinación establecido por el Ministerio y las comunidades autónomas en el marco de la Comisión de Salud Digital del Consejo Interterritorial del SNS. Esto supone una aceleración conjunta muy superior a la mera inyección de fondos y la creación de una red de cooperación con resultados actuales y futuros muy interesantes para nuestro Sistema Nacional de Salud.
Además, el propósito de estos nuevos fondos es impulsar la adopción de la IA en el SNS, en condiciones de equidad e interoperabilidad; asimismo se pone en marcha un plan para incorporar la imagen médica y el informe asociado a la historia clínica interoperable (conforme exige el Reglamento 2025/327, del Espacio Europeo de Datos de Salud), de manera que esté disponible para todos los profesionales del SNS. Tenemos también otro plan para desplegar las herramientas y modelos construidos para la atención digital personalizada y el proyecto UNICAS en todo el SNS.
No se trata pues de una actualización tecnológica sino de incorporar las tecnologías más recientes y con mayores posibilidades de apoyar el trabajo de los profesionales sanitarios al conjunto del SNS, asegurando así la calidad y la equidad para todas las personas.
“Los fondos [europeos] suponen un verdadero acicate en la digitalización del SNS, no sólo por su cuantía sino por la forma de trabajo con la que se están desarrollando”
¿Y qué pasará cuando ya no estén estos fondos? ¿Ve a las comunidades dispuestas a aumentar sus partidas en TI en sanidad?
Estamos convencidos de que así será, porque los propios profesionales son conocedores de todo lo que estas tecnologías pueden aportar a su día a día, facilitando la toma de decisiones, liberándoles de tareas rutinarias y, por tanto, proporcionándoles más tiempo para sus pacientes.
En paralelo, la capacidad de implicar a los pacientes en la prevención y el cuidado de su propia salud, y muy especialmente a los pacientes crónicos y con varias patologías, supone para estos una gran mejora en su calidad de vida y en los resultados y la sostenibilidad del sistema. Los pacientes quieren tener ese conocimiento y esa capacidad de acción.
Este año se ha cumplido un lustro desde la pandemia, una crisis que propició un enorme impulso de las estrategias digitales (con una inversión económica no vista hasta la fecha) en el sector salud. ¿Qué puntos positivos y negativos destacaría de este periodo en materia de modernización tecnológica? ¿Qué lecciones han aprendido?
Los puntos positivos son muchos, yo destacaría la visibilidad que tanto la pandemia como estas inversiones han dado al poder de los datos, así como la demostración de que la salud requiere de colaboración y comunicación y no entiende de fronteras.
En cuanto a puntos negativos, o desfavorables más bien, es que transformaciones tan sustanciales como ésta exigen una gestión del cambio de las organizaciones y de las personas que no siempre es fácil y rápida, así como la falta de perfiles profesionales mixtos con los que hacer frente al ritmo de la innovación en salud digital de manera segura y equitativa para todo el SNS.
Como lección aprendida, sin duda, la potencia del SNS trabajando de manera colaborativa en el modelo de liderazgo asimétrico de la Comisión de Salud Digital, que nos ha permitido contar con 18 aceleradores a la hora de identificar y compartir las mejores prácticas y las soluciones ya probadas para nuestros problemas, que son comunes.
“La lección aprendida de la pandemia es la potencia que tiene el SNS cuando trabaja de manera colaborativa en el modelo de liderazgo asimétrico de la Comisión de Salud Digital, que nos ha permitido contar con 18 aceleradores para identificar y compartir las mejores prácticas y las soluciones ya probadas para nuestros problemas, que son comunes”
¿Cómo marchan las iniciativas del Espacio Nacional de Datos de Salud?
Bien, las comunidades autónomas están desarrollando su parte; el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha la Oficina del Dato de Salud, trabajamos codo con codo con el Ministerio de Transformación Digital y Función Pública para contar con las herramientas tecnológicas sobre las que se desplegarán los casos de uso comprometidos con la Comisión Europea y los que posteriormente se desarrollen en el marco del Reglamento 2025/327 del Espacio Europeo de Datos de Salud.
¿Qué aspectos destacaría del Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027, aprobado en diciembre por el Consejo Interterritorial de Salud con el acuerdo entre el Ministerio y todas las comunidades autónomas?
La integración del Plan de Transformación Digital de la Atención Primaria y Comunitaria como un componente transversal de ese Plan de Acción. Las tecnologías digitales son a día de hoy un elemento imprescindible para asegurar que la información que se genera está disponible para actuar sobre ella a todos los niveles de la organización, desde la atención al paciente a la toma de decisiones, sin olvidar la evaluación y la mejora de las políticas de salud y de los propios planes y estrategias en las que estas se materializan.
La IA ocupa un lugar destacado en el plan. De hecho, la IA generativa puede marcar un punto de inflexión en el sector salud. ¿Qué ventajas y riesgos ven a la integración de ésta en el SNS español?
Las ventajas de la IA generativa las vemos sobre todo en el apoyo a la actividad de los profesionales, como herramienta para facilitar la interacción entre el profesional y el paciente, mejorando la disponibilidad y calidad de la información que se genera en esa interacción. Creemos que en el escenario de aumento de la demanda (envejecimiento, cronicidad, movilidad…) y escasez de profesionales es un elemento muy poderoso para liberar a los profesionales de las tareas con mayor componente burocrático o para facilitar la identificación y reunir la información más relevante.
Los riesgos que vemos son los derivados de un posible despliegue desordenado desde el punto de vista organizativo y poco confiable para los ciudadanos. Para afrontar esos riesgos hemos puesto en marcha, con las comunidades autónomas el plan IA4SNS, que busca justamente abordar esa incorporación desde una perspectiva de un único sistema de salud, con necesidades comunes y soluciones que han de ser interoperables y que incluye la participación de los profesionales sanitarios en la construcción y uso de esas soluciones y, posteriormente, comunicación y transparencia de cara a los pacientes.
“Las ventajas de la IA generativa las vemos sobre todo en el apoyo a la actividad de los profesionales, como herramienta para facilitar la interacción entre estos y los pacientes”
En un escenario de criticidad geopolítica y de aumento y sofisticación de los ataques cibernéticos en el sector sanitario (cuyos datos se cotizan más que los financieros en el mercado de la Deep Web), ¿cómo ve el panorama de la ciberseguridad?
La nueva Comisión Europea ha lanzado precisamente un plan de ciberseguridad para hospitales para toda la UE, con la participación de DG SANTE y DG CONNECT y, dentro de la estrategia de salud digital del SNS, nosotros trabajamos ya desde 2023 con las comunidades autónomas en una estrategia de ciberseguridad del SNS, que se apoya en la experiencia de las comunidades, en el Reglamento de Ciberresiliencia y en la directiva NIS-2.
La pregunta obligada de todos los años: ¿sigue siendo la interoperabilidad de la información sanitaria un desafío en el SNS español? ¿Algún día dejará de serlo? ¿Cuándo?
La interoperabilidad es un proceso: conforme se incorporan nuevas categorías de datos a la historia clínica es preciso establecer estándares para recogerlos y luego que todos los participantes los implementen de modo que sea posible la comunicación. Y a medida que el conocimiento y la tecnología avanzan aparecen nuevas soluciones para modelar o codificar los datos, que se traducen en mejores soluciones, que se van adoptando progresivamente.
No hay una “interoperabilidad definitiva”, como no hay un “teléfono móvil definitivo”. En España, a día de hoy, el 92% de la población tiene información en su historia clínica interoperable del SNS y el gran desafío no es la interoperabilidad de la historia clínica, sino su uso por los profesionales sanitarios del SNS cuando atienden a las personas desplazadas.
Ese uso debe impulsarse informando a los profesionales sanitarios que está disponible, proporcionándoles un acceso fácil a la misma desde su entorno cotidiano de trabajo y un medio de identificación electrónica fuerte para poder conectarse. Ese es el auténtico desafío y en cuanto a cuándo desaparecerá estamos seguros de que la entrada en aplicación del Reglamento 2025/327 a partir de 2027 será un punto de inflexión en estas limitaciones.
“No hay una ‘interoperabilidad [de la historia clínica] definitiva’ como no hay un ‘teléfono móvil definitivo”
¿Percibe una mejora de la escasez de talento digital en el sector salud? ¿Cuáles son las claves para subsanar este problema y capacitar mejor a la actual fuerza laboral, tanto a los perfiles de TI como a los sanitarios? ¿Cuál es el gran reto cultural?
Desde el Ministerio percibimos una situación deficitaria en el sector salud; competimos por un talento que es escaso, en el sentido de que necesitamos profesionales sanitarios con conocimientos de tecnologías digitales y profesionales digitales con cultura sanitaria (o con conocimiento de la organización sanitaria), además de profesionales del derecho con conocimientos digitales o de salud.
Creemos que es necesario impulsar formación de grado y posgrado en el área de salud que permita cubrir estos gaps y creemos que es imprescindible poder incorporar a los equipos de salud digital a profesionales asistenciales, con experiencia directa de la atención sanitaria.
Finalmente, ¿qué tendencias tecnológicas y digitales observa para hacer realidad un nuevo marco asistencial más eficiente, sostenible y humano?
Un hecho de la máxima relevancia es la convergencia de la tecnología médica con las tecnologías de la información. La tendencia para una práctica óptima de la medicina combina las intervenciones tradicionales clínicas, farmacológicas y quirúrgicas con nuevas terapias y uso innovador de las tecnologías de la información.
La complejidad y continuada evolución de estas tecnologías y la necesidad de controlar el gasto público obliga a la búsqueda de la eficiencia y eficacia en la ejecución de los procesos y en la gestión de los recursos humanos y materiales implicados en la prestación de los servicios. Debemos priorizar los desarrollos que persigan estos objetivos.
“Un hecho de la máxima relevancia es la convergencia de la tecnología médica con las tecnologías de la información”
Por otra parte, el sistema sanitario es lo que se entiende como una “empresa del conocimiento”, por lo que el papel de los profesionales es muy relevante; de hecho, las instituciones valen lo que vale la capacidad y la iniciativa de sus profesionales. Por eso, los aspectos relacionados con gestión del conocimiento y refuerzo de las competencias son muy relevantes. A su vez, la presencia de unos pacientes más informados y más implicados hace que los profesionales deban modificar su rol decisor tradicional, involucrando a los mismos en las decisiones sobre su salud: la salud digital puede, sin duda, ayudar también a asimilar este cambio.
Fuente: Computerworld

