Acumula ya 840.100 ocupados, lo que lo sitúa por encima de actividades tradicionales como la venta y reparación de vehículos de motor.
El sector TIC continúa consolidando su peso en la economía española. Ya representa el 7,7% del sector servicios, situándose por encima de actividades tradicionales como la venta y reparación de vehículos de motor, según los datos de TIC Monitor, elaborado por la Fundación VASS y el Centro de Predicciones Económicas (CEPREDE). Unos resultados que refuerzan su posición como uno de los principales motores económicos del país.
Para Antonio Rueda, director de la Fundación VASS y responsable de TIC Monitor, «el sector TIC ha dejado atrás la fase de crecimiento extraordinario que siguió a la pandemia y entra en una etapa de consolidación».
A su juicio, la competitividad futura ya no dependerá únicamente del volumen de crecimiento o de la generación de empleo, sino de la capacidad para ganar productividad, atraer talento y desarrollar ecosistemas tecnológicos sólidos. «Ese será el verdadero diferencial para mantener el liderazgo de la economía digital en los próximos años», señala.
El informe, que analiza la evolución del sector entre 2022 y 2025 desde una perspectiva económica y territorial, refleja un crecimiento anual del 5% en la cifra de negocio del núcleo de actividades TIC, acompañado de aumentos del 2,4% en el empleo y del 2,6% en la productividad.
Como resultado, el sector alcanza ya 840.100 personas ocupadas y registra una media anual de 745.564 afiliados a la Seguridad Social durante 2025.
Desde el punto de vista territorial, Madrid y Cataluña concentran el 63% del empleo y el 74% del negocio TIC. Por su parte, la Comunidad Valenciana destaca por su evolución desde 2022, con un crecimiento del 13,9% en negocio y del 11,3% en productividad, mientras que Aragón y Baleares lideran la expansión de la base de empleo tecnológico.
La programación y la consultoría informática se mantienen como el principal motor de actividad del sector, al concentrar cerca de dos tercios de la ocupación total y reforzar su papel como pilares de la transformación digital del tejido empresarial español.
No obstante, el estudio advierte de que el sector ha entrado en una etapa de mayor madurez, caracterizada por un crecimiento más moderado y sostenible una vez superado el efecto rebote posterior a la COVID-19. En este nuevo contexto, la productividad, la innovación y la capacidad para captar talento adquieren un protagonismo cada vez mayor.
El informe también subraya el impacto de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, que está redefiniendo las prioridades de inversión y los modelos de prestación de servicios digitales en un entorno marcado por la incertidumbre. Lejos de representar un freno, esta transformación apunta hacia un crecimiento más sostenible, competitivo y de mayor valor añadido para el conjunto del sector.
Fuente: ComputerWorld
