La última encuesta global a directores de estrategia (CSO), de Deloitte, revela cómo las organizaciones avanzan hacia modelos más dinámicos y continuos, en un contexto marcado por la incertidumbre y la creciente integración de la inteligencia artificial.
En un entorno de volatilidad persistente y transformación tecnológica acelerada, la función de estrategia está adquiriendo un papel cada vez más determinante dentro de las organizaciones. Así lo refleja el informe 2026 Global CSO Survey Report, elaborado por Deloitte, que analiza la evolución del rol del Chief Strategy Officer (CSO) y los principales retos a los que se enfrenta.
Uno de los principales hallazgos del estudio es la creciente presión sobre estos profesionales: más del 50% de los CSO afirma gestionar demasiadas prioridades con un tiempo limitado, mientras que solo el 35% participa en la co-lideranza de decisiones estratégicas clave. Esta brecha entre responsabilidad y capacidad real está desplazando parte de su foco desde la definición estratégica hacia tareas más operativas.
A pesar del contexto global adverso -en el que solo el 24% de los encuestados se muestra optimista respecto a la economía mundial-, el 72% mantiene una visión positiva sobre la evolución de su propia compañía. Este dato pone de manifiesto una fuerte confianza interna y la capacidad de las organizaciones para encontrar oportunidades incluso en escenarios inciertos.
En paralelo, la inteligencia artificial continúa ganando peso en la agenda estratégica. Aunque su adopción está avanzada en términos operativos, solo el 28% de los CSO co-lidera decisiones relacionadas con IA a nivel corporativo. El informe apunta a que el verdadero salto cualitativo se producirá cuando la IA se integre plenamente en la arquitectura de toma de decisiones, más allá de su uso como herramienta táctica.
Otro de los cambios estructurales identificados es la evolución desde modelos tradicionales de planificación anual hacia una estrategia continua, basada en la revisión constante de prioridades y apoyada en capacidades analíticas. Este enfoque permite a las organizaciones responder con mayor agilidad a las señales del mercado y transformar la estrategia en acción de forma más efectiva.
En Europa, el CSO refuerza su papel como figura de alineación entre la alta dirección y las unidades de negocio, liderando procesos de transformación y contribuyendo a cerrar la brecha entre ejecución y decisión. No obstante, el informe subraya la necesidad de clarificar los derechos de decisión y reforzar las capacidades del equipo, especialmente en ámbitos como la inteligencia artificial y la gestión de stakeholders.
En definitiva, la función de estrategia evoluciona hacia un rol más integrado, dinámico y orientado a impacto, en el que la clave ya no es solo anticipar el cambio, sino dotar a las organizaciones de la capacidad para tomar decisiones de forma continua, rápida y coherente.
Más información: https://www.deloitte.com/es/es/services/consulting/research/encuesta-a-directores-de-estrategia-cso.html
Fuente: Deloitte
