La automatización industrial ha iniciado una transformación estructural en la que el valor deja de concentrarse en el control para pasar a la inteligencia, según el nuevo informe de Bain & Company: Industrial Automation: From Control to Intelligence.
De cara a 2030, Bain prevé que casi la mitad de los ingresos del sector de la automatización industrial dependerá de soluciones basadas en IA, reflejando el creciente peso de la inteligencia en la creación de valor. La automatización industrial avanza así desde los sistemas de control tradicionales hacia el software, los datos y la IA, transformando la estructura del sector y sus pools de beneficios de un modelo en “pirámide” a uno en “reloj de arena”.
Según el análisis de la consultora, más del 80% de los beneficios del sector de la automatización industrial se concentrará en dos áreas: el software, los datos y la IA por un lado, y los dispositivos inteligentes por otro, mientras que los sistemas tradicionales de control perderán peso. El mayor peso corresponderá al software, las plataformas de datos y las soluciones basadas en IA, que generarán más de la mitad del beneficio total, junto con los dispositivos inteligentes de campo, que aportarán entre un 25% y un 30% adicional. En contraste, la capa tradicional de control dejará de ser el principal motor de rentabilidad de la automatización industrial, aunque seguirá siendo relevante dentro del ecosistema industrial.
Integrar y orquestar datos, software y dispositivos inteligentes
Las empresas que ya están integrando y orquestando datos, software y dispositivos inteligentes a gran escala están obteniendo resultados tangibles. Estas organizaciones registran incrementos de productividad de entre el 30% y el 50%, reducciones de los costes de mantenimiento de hasta un 35% y una mayor vida útil de sus activos. Estos avances demuestran el impacto que la automatización industrial está teniendo en la eficiencia y la competitividad de las organizaciones.
“Lo que está cambiando no es solo la tecnología, sino el lugar donde se genera el valor económico en el mercado”, señala Manuel de Soto, socio de Bain & Company. “A medida que el software, los datos y los dispositivos inteligentes ganan peso, las empresas industriales deberán replantearse cómo mantener y reforzar de forma continua su diferenciación, dónde encontrar nuevas fuentes de escala y liderazgo, y cómo capturar valor de manera sostenible a lo largo del tiempo”. En este contexto, la automatización industrial se convierte en un elemento estratégico para impulsar esa transformación.
Las soluciones basadas en IA podrían generar por sí solas hasta 70.000 millones de dólares en nuevo valor de mercado de aquí a 2030, lo que equivale a un crecimiento del 22%. El análisis de Bain indica que un número limitado de casos de uso —como la robótica adaptativa, el mantenimiento predictivo o los sistemas basados en conocimiento— concentra una parte especialmente relevante de ese potencial, y que gran parte del valor se materializará en un plazo de entre uno y cinco años. En estos ámbitos, la IA ya no es un elemento diferenciador, sino un imperativo para competir dentro de la automatización industrial.
La presión competitiva está aumentando en todo el sector. Las ventajas históricas de los actores consolidados se están erosionando más rápido de lo que muchos anticipan. La presión llega desde ambos extremos de la cadena de valor: por un lado, los hyperscalers y los jugadores nativos de IA se expanden hacia el software industrial y las plataformas de datos; por otro, fabricantes de hardware especialmente agresivos estrechan los márgenes en los componentes clave de la automatización industrial.
Las empresas que ya están integrando y orquestando datos, software y dispositivos inteligentes a gran escala están obteniendo resultados tangibles. Estas organizaciones registran incrementos de productividad de entre el 30% y el 50%, reducciones de los costes de mantenimiento de hasta un 35% y una mayor vida útil de sus activos. Estos avances demuestran el impacto que la automatización industrial está teniendo en la eficiencia y la competitividad de las organizaciones.
“Lo que está cambiando no es solo la tecnología, sino el lugar donde se genera el valor económico en el mercado”, señala Manuel de Soto, socio de Bain & Company. “A medida que el software, los datos y los dispositivos inteligentes ganan peso, las empresas industriales deberán replantearse cómo mantener y reforzar de forma continua su diferenciación, dónde encontrar nuevas fuentes de escala y liderazgo, y cómo capturar valor de manera sostenible a lo largo del tiempo”. En este contexto, la automatización industrial se convierte en un elemento estratégico para impulsar esa transformación.
Las soluciones basadas en IA podrían generar por sí solas hasta 70.000 millones de dólares en nuevo valor de mercado de aquí a 2030, lo que equivale a un crecimiento del 22%. El análisis de Bain indica que un número limitado de casos de uso —como la robótica adaptativa, el mantenimiento predictivo o los sistemas basados en conocimiento— concentra una parte especialmente relevante de ese potencial, y que gran parte del valor se materializará en un plazo de entre uno y cinco años. En estos ámbitos, la IA ya no es un elemento diferenciador, sino un imperativo para competir dentro de la automatización industrial.
La presión competitiva está aumentando en todo el sector. Las ventajas históricas de los actores consolidados se están erosionando más rápido de lo que muchos anticipan. La presión llega desde ambos extremos de la cadena de valor: por un lado, los hyperscalers y los jugadores nativos de IA se expanden hacia el software industrial y las plataformas de datos; por otro, fabricantes de hardware especialmente agresivos estrechan los márgenes en los componentes clave de la automatización industrial.
Fuente: RevistaByte

