Más de 40 directores ejecutivos europeos han instado a la UE a retrasar dos años la Ley de IA, alegando que necesitan más tiempo para prepararse.
El tan esperado código de prácticas para orientar a las empresas sobre las normas de la UE en materia de IA podría no entrar en vigor antes de finales de 2025. Esto dejaría a las empresas en una situación de incertidumbre jurídica a medida que se acercan los plazos de aplicación.
Hay que recordar que el código de prácticas, que se aplicará a los grandes modelos lingüísticos como el GPT-4 de OpenAI y los sistemas competidores desarrollados por Google y Mistral, estaba previsto inicialmente para principios de mayo.
Según Reuters, un portavoz de la Comisión Europea ha afirmado ahora que las directrices no vinculantes se publicarán en los próximos días, cuando se invitará a las empresas a adherirse voluntariamente a partir de agosto, por lo que el código podría entrar en vigor a finales de año.
Si bien dicho código es voluntario, las normas de la Ley de IA de la UE para los modelos de IA de uso general serán jurídicamente vinculantes a partir del 2 de agosto, y se aplicará de manera escalonada a lo largo de los dos años siguientes.
Varias grandes empresas tecnológicas han pedido que se retrase la aplicación de la Ley de IA. Para ello, alegan como principal motivo la falta de orientaciones prácticas para su aplicación.
Esta semana, más de 40 directores ejecutivos de empresas europeas líderes, entre ellas ASML, Philips, Siemens y Mistral, han pedido por carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que suspenda la aplicación de la Ley de IA durante dos años.
En dicha carta, este grupo de directores ejecutivos han advertido que “las regulaciones de la UE poco claras, superpuestas y cada vez más compleja” amenazan con socavar los objetivos de Europa en materia de IA, lo que pondría en riesgo tanto el crecimiento de las empresas tecnológicas nacionales como la adopción generalizada de la tecnología en la industria en un contexto de creciente competencia mundial.
Cumplimiento de alto riesgo
El retraso en la publicación de las directrices tiene una gran importancia, ya que se espera que el documento ofrezca la claridad que tanto necesitan las empresas que tratan de navegar por los complejos requisitos de la Ley de IA.
“Hay mucho en juego, dado que la multa máxima por infringir las normas de la Ley de IA es del 7% de los ingresos globales”, afirma Hyoun Park, director ejecutivo y analista jefe de Amalgam Insights. En su opinión, “los directores de informática responsables de cumplir o supervisar las actividades relacionadas con la Ley de IA de la UE deben comprobar cuidadosamente si los modelos que utilizan ofrecen realmente este nivel de trazabilidad y visibilidad”.
La incertidumbre acerca de qué permitirán finalmente las regulaciones también está suscitando la preocupación de que los proveedores se vean obligados a ralentizar la implementación de la IA.
Park cree que “los proveedores responsables de cumplir la Ley de IA podrían acabar teniendo que avanzar de una manera más lenta en Europa, ya que no son capaces de analizar completamente la Ley de IA ni las actividades que están permitidas”.
Los CIO en alerta
Con la próxima entrada en vigor de las normas prevista, los analistas afirman que los responsables tecnológicos de las empresas deben actuar ya para preparar sus sistemas, procesos y a sus proveedores ante un panorama normativo en rápida evolución.
Faisal Kawoosa, fundador y analista jefe de Techarc, defiende que “la IA tiene varias partes interesadas, y no será fácil ponerlas a todas de acuerdo”. En su opinión, “llevará tiempo garantizar los intereses de todos, especialmente los de las grandes empresas tecnológicas. Aunque la implementación continuará en el entorno empresarial, creo que los directores de informática tendrán que estar preparados para las comprobaciones y revisiones de cumplimiento”.
Este especialista cree que la adopción definitiva del código puede que no cambie radicalmente el uso actual de la IA por parte de las empresas, pero sí introducirá nuevos niveles de escrutinio.
Empero, otros ven el retraso en la publicación de las directrices como una oportunidad estratégica para que los directores de informática refuercen los procesos internos antes de que comience la aplicación.
Es el caso de Abhishek Sengupta, director de prácticas de Everest Group, para quien “los directores de informática deben considerar el retraso como una oportunidad para reforzar la gobernanza interna y las evaluaciones de los proveedores”. Es más, cree que se trata de una señal “para no detener las implementaciones, sino para prepararse para el cumplimiento futuro garantizando que hoy se establezcan mecanismos de transparencia y rendición de cuentas”.
Fuente: Computerworld

