El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública apela, durante su intervención en el MWC, a la colaboración público-privada para los grandes proyectos digitales europeos.
El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, ha aprovechado su visita a Barcelona en el marco de una nueva edición del Mobile World Congress 2025 (MWC) para reivindicar el protagonismo de España en los modelos europeos de avance en la transformación digital. En una jornada inicial marcada por el debate sobre la disponibilidad de talento como principal desafío comunitario, el político ha subrayado que el país es la “prueba” de que “existe una tercera vía europea y europeísta que combina crecimiento y bienestar”.
En este sentido, cree que el proyecto de la Unión Europea (UE) no supone un obstáculo para la competitividad, tal y como afirman muchos expertos. Y que en este escenario España es la región que más crece de la OCDE y la Eurozona. “Lideramos los rankings mundiales en conectividad y competencias digitales, hemos creado medio millón de profesiones STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, de sus siglas inglesas) en los últimos seis años, contamos con una de las supercomputadoras más potentes del globo y con el primer ordenador cuántico con tecnología 100% europea”.
El ministro ha destacado el papel que está jugando la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), el fondo dotado con 16.000 millones de euros para financiar proyectos digitales de alto valor añadido. De entre sus planes concretos, se encuentran el futuro centro de investigación y producción de semiconductores de Málaga, el aumento de la capacidad de producción de la empresa canaria Wooptix o la apuesta por Sensia, firma madrileña basada en tecnología infrarroja. “Creo firmemente en la colaboración público-privada para los grandes proyectos transformadores”.
Por último, ha concluido señalando que “hay quienes quieren hacer de la digitalización un campo de batalla, pero España la ve como una oportunidad para la concordia. Mientras unos queremos que la inteligencia artificial (IA) nos ayude a detectar mejor el cáncer o a reducir los costes productivos, otros la usan para esparcir discursos de odio y deepfakes que atentan contra la dignidad de las personas”.
Fuente: Computerworld

