En esta iniciativa, EY ha actuado como “cliente cero” mediante la incorporación de la IA en todas las facetas de su organización al tiempo que validaba formas de trabajar con las tecnologías de Microsoft. Tras una prueba inicial de Microsoft Copilot con 150.000 usuarios, ahora ha decidido implementarla a través de Microsoft 365 E7 para los 400.000 empleados de la compañía.
Dificultades y retos
El analista jefe de Greyhound Research, Sanchit Vir Gogia, ha destacado en este contexto la importancia de la condición de la empresa como cliente cero. “Esto le proporciona a EY un campo de pruebas, no sólo un caso de referencia. La firma puede probar la IA en su propia plantilla global, en los procesos de servicios profesionales y en el entorno regulado de prestación de servicios a los clientes antes de llevar los patrones al exterior. Eso le da una propuesta comercial más sólida: no es “entendemos la IA”, sino “hemos sufrido la fricción operativa antes que ustedes”. En tecnología empresarial, el dolor que ya se ha experimentado suele tener más valor que el optimismo pulido”.
Además, ha añadido que EY no se limita a revender la historia de la IA de Microsoft, sino que “se está posicionando como el intérprete entre la profundidad de la ingeniería de Microsoft y la caótica realidad operativa del cliente”.
Por su parte, el analista tecnológico Carmi Levy ha destacado el gran reto que supone escalar las soluciones de IA, por lo que tiene sentido que los proveedores refuercen sus propias capacidades de soporte para permitir a los clientes obtener el máximo valor de su inversión en IA.
En opinión de este analista, “el ingeniero desplegado in situ parece una solución ideal para este problema tan espinoso, un recurso ya preparado, proporcionado por el proveedor y totalmente formado, cuya única tarea es ayudar a los clientes a descifrar el código de la IA y convertir su potencial en beneficios tangibles. Por eso, ha añadido, “los FDE pueden ayudar a adaptar un sistema de agencia determinado a los requisitos únicos de la organización y reducir el riesgo a corto y largo plazo alineando mejor las tecnologías del proveedor con los sistemas internos del cliente”.
Y es que, los ingenieros desplegados en primera línea están en auge, y tanto Anthropic como OpenAI los sitúan en primera línea de sus estrategias de ventas de IA.
De todas formas, para Matt Kimball, analista principal de Moor Insights & Strategy, el concepto no es nuevo. “Cuando era director de sistemas de información del Gobierno estatal a principios de la década de 2000, aproveché lo que ahora se denomina un FDE y reduje un proyecto de semanas a horas”, ha explicado. Los FDE deben tener la experiencia en el sector necesaria para poder “entrar en una empresa y examinar todos los elementos en juego relacionados con la activación de la IA, así como desarrollar (y ejecutar) un plan de acción integral” que abarque la tecnología, las operaciones, el personal y los procesos.
Sin embargo, según Bill Wong, investigador de Info-Tech Research Group, los líderes empresariales deben reconocer que, aunque tienen la opción de contratar servicios para acelerar la adopción, deben asumir la responsabilidad última de lo que se construya mediante la definición, dotación de personal y aplicación de un programa de gobernanza de la IA, y adaptarlo a medida que evolucionan las capacidades de la IA.
Visión de futuro
Gogia ha señalado que muchos directores de sistemas de información (CIO) contratarán a ingenieros externos por razones todas válidas: escasez de habilidades, urgencia, presión de la junta directiva, sistemas heredados desorganizados y una brecha cada vez mayor entre las aspiraciones de IA y la ejecución operativa, pero no deben delegar la responsabilidad en ellos.
Lo que le ha dado pie para recomendar el uso de los ingenieros externos “cuando aporten rapidez, aprendizaje y disciplina operativa. No los utilice como sustitutos de la arquitectura interna, la gobernanza o la rendición de cuentas. Haga que enseñen, que documenten, que transfieran capacidades, que diseñen pensando en la auditoría, la salida y la resiliencia desde el primer día. Si la colaboración solo deja tras de sí un software que funciona, no ha hecho lo suficiente”.